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CARTA A LOS MAESTROS Y MAESTRAS
Queridos maestros, queridas maestras:
Me dirijo a ustedes para saludarlos con profundo respeto y afecto, teniendo presente, muy presente, que ustedes los maestros y maestras han sido quienes, a lo largo de nuestra historia, aún en los momentos más difíciles, han sabido sostener nuestra cultura y dignidad de nación soberana. En estos momentos, en medio de una huelga, me toca dirigirme a ustedes para expresarles sinceramente mi preocupación por los muchos días de clase perdidos al prolongarse la huelga. Esta situación exige de nosotros, los educadores, una reflexión que, tal como lo dijera Paulo Freire: “Siendo crítica, es compromiso verdadero. Compromiso con los destinos del país. Compromiso con su pueblo. En el hombre concreto”. Dicho de otra manera, compromiso nuestro con cada niño, niña y joven que va a la escuela esperando un futuro mejor.
La educación, como ustedes saben, es un bien público que debemos proteger y garantizar en primer lugar y las reivindicaciones, aún las más justas, no deberían perjudicar a los beneficiarios, nuestros niños, niñas y jóvenes, que son el fundamento y razón de nuestra vocación y profesión.
Segura de que hablamos el mismo lenguaje, de amor y priorización de la educación del niño y niña que el Estado puso en nuestras manos, apelo a cada uno de ustedes, a su responsabilidad, a su solidaridad, a su calidad humana y personal para que volvamos a clases y construyamos juntos un camino de confianza, un camino que restaure y que nos ayude a garantizar una educación de calidad para todos y todas.
Ustedes conocen acabadamente las grandes inversiones realizadas por la Reforma y nosotros somos concientes que la educación paraguaya requiere mejorar progresivamente su presupuesto. En ese sentido, volver a clases es una decisión responsable ante la historia y la comunidad educativa, es un gesto de amor a los estudiantes, un paso de madurez profesional que no quiere decir capitular.
Todos los temas de la agenda y de las reivindicaciones debemos trabajarlos en mesas de diálogo permanente, la educación es nuestro tesoro y nuestro compromiso activo con la ciudadanía.
Que estas palabras les lleven a una reflexión abierta, profunda y sincera; nosotros les garantizamos que de nuestra parte existe la mejor de la disposiciones para que el trabajo de ustedes, profesionales docentes, sea realizado en el mejor de los escenarios… les reitero el pedido de volver a clases y terminar el año académico dando a nuestros estudiantes y la sociedad toda un claro ejemplo de nuestros principios y valores.
Asunción, 22 de julio de 2007
María Ester Jiménez Cabrera
Ministra
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